Tengo que reconocer que siento predilección por el Norte de España. Ya no solo porque abunde la naturaleza y sea en general muy bonito, sino porque siempre me lo paso bien, me resulta todo muy interesante y me parece que se vive muy bien -¡no hay manera de comer mal allá arriba!-. Por eso, este último fin de semana, estuve en Bilbao y disfrute muchísimo de esta encantadora ciudad y sus alrededores.
Planteamos el viaje con calma, sin madrugar en exceso y sin exprimir todo al máximo. Tengo que reconocer que suelo hacer mis viajes más intensos, pero también creo que hay momento para todo. Este fue un viaje tranquilo y aún así vimos muchas cosas. Teníamos coche, lo que también suponía una ventaja.







