Cuando viajamos a un lugar nos gusta ver sus cosas típicas. Muchas de ellas forman ya parte de su tradición pero han quedado íntimamente asociadas a estos destinos. Esto sucede con los molinos en Holanda, que en consecuencia son reclamo turístico. Por este y otros motivos merece la pena acercarse a Zaanse Schans, conocido como “el pueblo de los molinos”, que está muy cerca de Ámsterdam. Y cuyo mayor atractivo, obviamente, es ver estas construcciones típicas destinadas a moler con la fuerza del agua o el viento.
Además, así escapamos un poco del barullo de la ciudad y planificamos más días en este territorio, pues Ámsterdam no es muy grande y se recorre fácilmente.









