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Islas Gili: La vida que todo el mundo querría llevar

Irene 17 diciembre, 2014

Las Gili son tres islas situadas al Este de Bali y muy cerca de Lombok donde todo el mundo –creo yo- podría acostumbrarse fácilmente a vivir. Allí el tiempo pasa lento pero no importa: la gente se mueve en bicicleta, dispone de una maravillosa playa de aguas cristalinas donde tomar un baño, no se cansa de contemplar el maravilloso entorno y a partir de las cinco de la tarde, acude a decir adiós al sol como si fuera una película o cualquier otro tipo de espectáculo.

Como me habían dicho que las tres islas –Trawangan, Gili Meno y Gili Air- eran muy parecidas, solo pasamos dos días en la primera de ellas. La verdad es que después me arrepentí de no pasar allí un día o dos más, simplemente disfrutando de vivir, pero había muchas cosas que ver y, como siempre, tristemente, no demasiado tiempo. Además, el trayecto a las islas es algo caro, por lo que es una buena idea visitarlas con calma y si se tiene tiempo, ir a Lombok, que dicen que es mucho menos turística. Os cuento qué ver y hacer en la isla que recorrí.

Cómo viajar a las islas Gili

Para ir a las islas Gili hay dos opciones: Ir en barco rápido, con un precio elevado, o ir en Ferry público, que constaría de tres trayectos adicionales –el que te lleva al puerto de salida, otro entre puertos en Lombok y otro trayecto Lombok-Islas Gili-, pero que es mucho más barato. El precio de los barcos de esta última opción es de 11 euros pero sin contar con los desplazamientos por carretera, se tardarían 5 horas y media. Vamos, que al final pierdes el día.

GILI1islas-giliislasgili10islasgili11Por eso, la opción más común (por rapidez y comodidad) suele ser tomar un barco rápido. Hay muchas compañías, pero la forma que yo tuve de hacerlo fue parar en un puesto que te ofrece paquetes turísticos (hay muchos) y regatear hasta sacar el mejor precio. El chico nos empezó pidiendo 80 euros y llegamos a rebajarlo hasta 39 euros, incluso yéndonos y volviendo para sacar el mejor precio.


Aunque nosotros estábamos en Sanur, donde también salen barcos, el paquete que contratamos nos llevaba hasta Padang Bai, el puerto principal de salida hacia Lombok e Islas Gili. Una vez allí tuvimos que esperar un buen rato pero después el viaje –de una hora y media- se hizo rápido. A veces el mar está picado, así que si eres propenso al mareo, estaría bien que pudieras tomar algo para pasar el mal trago.

Qué hacer en Trawangan

El punto fuerte de Trawangan es sin duda su playas y hacer snorkel (o submarinismo) para conocer los increíbles fondos marinos de esta parte del mundo. La playa como os he dicho es la típica de ensueño: arena fina y blanca, aguas cristalinas y buena temperatura… vamos, un pequeño paraíso. En cuanto al snorkel, aunque se pueden contratar excursiones tanto en la propia isla como a otras de la zona, también tiene lugares donde hacerlo de forma independiente y donde ver multitud de peces tropicales preciosos y ¡hasta tortugas! Así lo elegimos nosotros.

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Se puede contratar equipo (gafas y aletas) para llevar a cabo esta actividad en puestos repartidos por el paseo principal de la isla y para bucear, el mejor lugar es en el noroeste, cerca del Bamboo Restaurant. Pero lo mejor es preguntar a cualquier local, ya que estarán encantados de ayudarte. Además suele haber otros viajeros que sirven para localizarlo. Me pareció una experiencia maravillosa y encontrarme a una tortuga fue una de las mejores sensaciones que me aportó este viaje. Ver cómo aparecía el animal, descubrir su gran tamaño -¡nunca había visto una tortuga tan grande! y contemplar como se movía fue genial. Pero también he de decir que los peces son preciosos y solo haberlos visto a ellos ya hubiera sido suficiente para hacer de ese día, un día especial.

La otra actividad por excelencia, la que ocupa la otra parte del día, es ver el atardecer en la zona oeste de la isla. Allí sobre las 17.00 horas comienza a caer el día, por lo que debes apresurarte, coger tu bicicleta y pedalear con fuerza para ver ese momento tan mágico desde un lugar privilegiado. Como fuimos en octubre, lo vimos acompañados por no demasiada gente. Hay varios chiringuitos para verlo; el primero de ellos recibe el nombre de Sunset; luego hay otro de música chill out; otro donde tocan timbales en directo; y otra opción muy “cuqui” con hamacas y columpios colgando de los árboles. Esta fue nuestra elección los dos días. Los atardeceres allí son espectaculares. Por los colores; el lugar; el ambiente; la paz; la cerveza; la playa, tan vacía, contrastando tanto con la otra parte de la isla. Un momento por lo que ya merece la pena 800 euros de viaje. Así de simple.

GILI3GILI4De playa para adentro, hay que decir que Trawangan es bastante fea, está bastante destartalada y la amplia construcción cercana a la playa deja paso a largos caminos llenos de polvo. No obstante, cuando llevas días allí, es agradable recorrerla en bici y la calmada comunidad local sonríe cuando te cruzas con ella. A los días de irte de allí, echas de menos el canto del muecín o de ese gallo que cantaba a las seis de la mañana y en ocasiones te apetecía matar.


Alojamiento y comida en Trawangan

Trawangan es una isla pequeña, por lo que el viajero no debe preocuparse demasiado por la ubicación de su hotel. Nosotros decidimos ir al Banana Leaf 2, un alojamiento muy humilde (la noche en habitación doble cuesta unos 14 euros) y alejado de la playa, pero que nos permitió sentirnos muy integrados en el lugar y desconectar rodeados de gallinas y cabritillas. No tenía agua caliente, no hablan inglés y tardan en llevarte el desayuno porque el servicio se compone de un par de chicos que lo gestionan pero no tienen ni recepción, aunque me quedo con lo positivo: estaba limpio y los chicos fueron muy amables y nos alquilaron una bicicleta para los dos días que estuvimos (50.000 rupias por día o lo que es lo mismo, unos 3,5 euros).

Para comer, la isla se compone de un montón de ofertas turísticas a pie de playa que están en general muy bien y que permiten tomarse algo y cenar muy cerca del mar. No obstante, a veces se dificulta disfrutar de la zona de baño, aunque hay zonas relativamente buenas para ello. Nosotros repetimos un par de días en el Bamboo Restaurant, al este de la isla, que es de precio medio pero tanto la atención como la comida y el lugar merecen la pena. Además, por comer allí nos dejaban gratis las hamacas para la tarde. Nunca olvidaré que allí aprendí a echar una cerveza de botella de forma que no se genere demasiada espuma. ¡Ni a ese alegre camarero!

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Otra opción, más barata y algo más cutre, pero con una comida deliciosa, es el Ocean 2. Además, el servicio es de otra forma: alegre y abierto, pero de un tono más chulesco. Aún así, interesante experiencia. Un día les sobró comida y se pusieron a repartirla entre todos sus comensales.

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About Author

Irene

Periodista desde 2008. Bloguera de viajes y Community Manager desde 2010. Viajo cuando puedo; el resto del año trabajo, salgo a correr, leo, disfruto de mi ciudad y mi gente y veo pelis

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Comments (3)

  1. Vaya vaya con las islas Gili! Se ve a la gente preocupada por allí jaja! Intentaré meterlas en mi itinerario cuando pase por allí!
    Saludos

  2. Jeje No pueden fallar en recorrido por Indonesia. Para mi gusto están un pelín masificadas, pero el punto justo para que no moleste!

    Saludos 🙂

  3. Pingback: Islas Gili: La vida que todo el mundo querría llevar i am travel blogger

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