Emplazado en el antiguo convento de San Agustín, nos espera en Barcelona el Museo del Chocolate. Para los amantes de este dulce, será una actividad entretenida y placentera, así como didáctica, y les unirá un poco más a este delicioso alimento. ¿A quién le puede disgustar bañarse un día en conocimiento de chocolate?
Además, los viajeros se acercarán un poco más al papel que ha tenido también dentro del tejido económico y social de la Ciudad Condal (puesto que el puerto de Barcelona era el punto de partida de su comercialización y distribución).








