Cuando una persona vive en una gran ciudad puede tener la suerte o la desgracia de sentirse como un turista. Algunos lo ven bien, pueden pasear cada día viendo nuevos escenarios y sentir nuevas experiencias. Pero llevado al extremo esta situación puede convertir a la ciudad en algo ajeno a su habitante. Nuestra siguiente colaboradora, Inmaculada Guerra, en la sección ‘Mi rincón favorito de...’ sintió algo de estas características en Barcelona, su ciudad por más de dos años.
“Elegir un rincón de Barcelona se torna complejo. Me explico. Antes de vivir allí idealizaba esta ciudad, pensaba realmente que me haría sentir un paso más cerca de Europa y de sus costumbres. Pero en realidad, en el tiempo que transcurrió, me sentí más como un observador, un turista que fotografía mentalmente sus pasos”, señala.









