No nos gusta dar malas noticias. Pero a veces no nos queda otra. Son necesarias para comprender una realidad que cada día es más negativa, al menos de momento. Lo es porque, cada vez más, empuja a más empresas a poner el cartel de cerrado. Un dato: Unos 1.500 alojamientos rurales han echado el cierre en lo que va de año, según datos del INE. Una razón: la demanda nacional ha descendido, concretamente un 15% en julio, por ejemplo, y el turismo extranjero lo que busca en España es mayoritariamente sol y playa, no turismo rural.
Aunque hay turismo extranjero, no es suficiente. Sin turistas, no hay salida. ¿Cómo subir los precios si no hay viajeros que gasten el dinero? No hay margen. Muchos cierran.






