Hay una rama del viajar totalmente rehabilitadora. Me refiero a un turismo alejado del barullo de las grandes ciudades, de la gente y del trabajo, y más cercano a una vida relajada. Este tipo de viajes lo componen los road trips, los destinos naturales, los campings, las noches improvisadas en la furgoneta, la aventura y el deporte, entre otros. Pero hoy hablaré un poco de todas ellas y de una en concreto, el extremo de este estilo viajero: el vivac. O lo que es lo mismo: dormir al aire libre; sin tienda.
Pasar la noche sobre la tierra, bajo de las mismas estrellas, se convierte en una opción única para cambiar radicalmente por unos días nuestras vidas. Me parece ideal para esta época del año (septiembre u otoño, en general, primavera…), cuando los meses de verano se han acabado y necesitamos olvidarnos de que vuelve la rutina. Pero el turismo no tiene porque depender de las fechas (aunque en la práctica lo hace) y podemos hacerlo cuando queramos. ¡Cualquier fin de semana será buen momento para practicar vivac!
El nombre viene de los campamentos militares hecho como refugio improvisados cuando las circunstancias bélicas lo imponen. Pero lejos de su significado original, es una modalidad cuyo fin principal actualmente es el contacto con la naturaleza. Seguro que en este momento ya está planteando muchas dudas: ¿Qué pasa si llueve? ¿No es peligroso? ¿Qué hacemos con el frío? ¿No es incómodo?
Estos desafíos pueden afrontarse previendo de antemano las posibles situaciones. Yo creo que lo mejor para prevenir, es tener un plan B. Lo ideal es, por ejemplo, viajar en furgoneta y tener la posibilidad de tirar un colchón y dormir dentro. La clave es que el turista prefiera dormir al aire libre. Otra opción sería tener un alojamiento cerca para ir. La última que contemplo es comprar una tienda de campaña con techo que se puede quitar, lo que ayuda a un contacto mayor con la naturaleza, pero con la posibilidad de cerrarlo en caso de lluvia.
Para estar preparado, hay tiendas de equipos al aire libre que te pueden proporcionar los materiales necesarios para tu viaje. De hecho, si aún no tienes saco, sería ideal uno con el aislante autohinchable integrado para poder tener un soporte que pueda aislarte del suelo. Además, debe ser un saco bueno para no pasar frío. Solo queda el tema de los bichos…
Al margen de la opción de la tienda con techo abierto, que viene con mosquitera, si prescindimos de toda tienda, es complicado saber que algún que otro bicho no nos molestará. Depende donde durmamos. Las playas, que son lugares ideales para hacer vivac, permiten estar al viajero tranquilo si se duerme en la parte de la arena. Pero si elegimos un bosque en plena montaña, nos exponemos. No nos queda otra que considerarlos los habitantes habituales del lugar y aceptarlos como compañeros de ocasión. Hay gente que para estar en altura duerme sobre hamacas, otra opción nada desdeñable.

