Por alguna razón en mi cabeza años atrás se hizo la idea de que Varsovia no merecía especialmente la pena. Qué poca razón. Aunque visitamos la ciudad en solo un día completo (realmente fueron dos días separados: la mitad de uno a la ida y la mitad de otro a la vuelta), quizás fue el mayor error del viaje. Nos encantó lo que vimos y creo que al menos habría que dedicarle dos días o tres días enteros. No obstante, siempre suelo decir que el tiempo cunde más de lo que parece en los viajes y por eso, nos llevamos también un grato recuerdo de esta interesante ciudad. Os contaré qué ver en ella y el porqué de sus encantos.

Un paseo por el casco viejo de la ciudad

La primera y más importante de todas las cosas que hacer en Varsovia es pasear y disfrutar de su casco antiguo. En esta zona, realmente encantadora, hay tres nombres que apuntar especialmente: la plaza Plac Zamkowy, donde se encuentra el Castillo Real; la plaza del mercado (de las más bonitas de toda Polonia para mi gusto); y la Barbacana, un bastión medieval que formaba parte de la muralla que rodeaba la ciudad antaño.

entrada casco antiguo varsovia

Aunque el conjunto histórico se degradó con el crecimiento de la ciudad en el siglo XIX, el remate final vino con la destrucción casi completa que sufrió en la II Guerra Mundial. No obstante, cada uno de sus rincones ha sido reconstruido con un mimo y gusto excelente, hasta valerle el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Hago una mención especial a la plaza del mercado, Rynek Starego Miasta en polaco, el centro neurálgico de la vida comercial de esta ciudad y que será una constante en otras ciudades polacas. La de Varsovia, cuyo origen remonta al siglo XIII, es un sitio donde disfrutar de un ambiente único. No dejes de buscar a la sirenita, enfundada con espada y escudo, símbolo de la defensa de la urbe. Además, allí se encuentra el museo de Varsovia, si queremos una inmersión completa.

plaza mercado varsovia

Varsovia es una buena ciudad para viajar con niños porque si bien se puede entrar en alguno de sus edificios, con pasear será suficiente para dejarte embelesar por la ciudad. Además, en los sitios citados, los niños se lo pasarán en grande recorriendo los muros de la Barbacana o los jardines del Castillo Real.

barbacana varsovia

Los pequeños también estarán encantados de pasear por las calles del casco antiguo, ya que además de preciosas fachadas de colores, están plagadas de heladerías. También nos llamó la atención la cantidad de fuentes que hay en las zonas públicas, hecho que nos alegró porque hay pocos niños a los que el agua no les guste.

castillo real varsovia

La calle Krakowskie Przedmieście, donde Varsovia me recordó a París

Más allá del casco antiguo, paseando, descubrimos una Varsovia más aristocrática, refinada y plagada de imponentes edificios. Siguiendo la estela de la calle Krakowskie Przedmieście, descubrimos una Varsovia más parecida a París y nos sorprendió más si cabe.

Krakowskie Przedmieście

Allí nos dimos de bruces con el palacio presidencial, edificios de la Universidad y otros inmaculados como el Palacio Staszic, sede de la Academia Polaca de Ciencias, con Copérnico abanderando el lugar. Todo bajo un aire de sofisticación y poder que nos acercó un poco más a este lugar en principio ajeno.

La calle Nowy Świat, la Varsovia más animada

No hay nada que me guste más que dejarme sorprender por una ciudad, ya que me considero una persona muy urbanita. Por eso, quizás más allá de las visitas interiores, una de mis mayores aficiones es encontrar calles con encanto. Y por eso también después de la anterior, no puedo dejar de nombrar a la que le sigue (literalmente en el terreno): la calle Nowy Świat.

calle super ambiente varsovia

Tampoco se me ocurre mejor traducción literal de la calle: nuevo mundo. En su origen fue llamada así porque era parte de la ruta real que llevaba a los Reyes de su residencia de invierno a verano. Desde el Castillo Real ya mencionado al Palacio de Wilanó. Pero me parece un nombre perfecto para describir el resurgir de este país después de la II Guerra Mundial y como hoy por hoy, Polonia es un auténtico hervidero de bienestar. La calle está plagada de bares y restaurantes, animadísima si el tiempo acompaña (como fue nuestro caso) y es sin duda un rincón que disfrutar si te dejas caer por la urbe. Con la belleza también de edificios y entorno.

La Varsovia más moderna

Varsovia, erigida como capital del país, refleja muy bien el avance económico y social de Polonia. Y no hay zona mejor para ser conscientes de ello que la Varsovia más moderna, plagada de rascacielos y grandes firmas internacionales en sus fachadas. Además, la oferta de alojamientos en la ciudad se centra también en esta zona (nuestros dos hoteles estaban por aquí).

varsovia moderna zona moderna - atardecer

Si bien el primer día acercamos el coche al centro, en la vuelta lo que hicimos fue dejarlo en el centro comercial que está pegado al Palacio de la Cultura y la Ciencia. En esta zona podrás disfrutar de ese ambiente de la Varsovia más moderna y de ciudad próspera. Desde allí, comenzamos la ruta hasta las calles de las que hemos hablado y el casco viejo. 

Datos prácticos en Varsovia

Dónde dormir: Como pasamos por Varsovia dos días probamos dos alojamientos, que estaban muy bien además de no ser demasiado caros (la noche para tres, rondó los 120 euros en ambos casos). Estaban situados los dos en la zona moderna, pero con aparcamiento y no muy lejos del centro para ir luego. Uno era un hotel y otro un apartamento.

El que más nos gustó fue el hotel, Moxy Warsaw City. Además de súper moderno y no cobrarnos la noche para Luca, desplegaron el sofá cama para que pudiéramos tener más espacio. Luego también las zonas comunes tienen mucho encanto y se puede comer allí algo no especialmente preparado pero suficiente si se tiene mucha hambre.

El apartamento se llama Kolejowa ApartHotel y además de tener todo lo necesario, estaba en una zona bastante animada con un montón de opciones de restauración. También muy recomendable.

Dónde comer: nos gustó mucho un sitio en el centro que se llamaba Informal Kitchen. Fue de los más caros del viaje (unos 25 por cabeza), pero tanto el sitio como la comida estaban muy cuidados. Si vais, no dejéis de pedir tartar, ¡se lo curran un montón!

por Irene

Periodista desde 2008. Inquieta y curiosa de toda la vida. Abierta a todos los planes; ¡no hay destino que no merezca la pena!

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