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Información sobre alojamiento en Turquía

Irene 25 enero, 2016

Uno de los mejores recuerdos que me llevo de Turquía es la gente. La gran mayoría de las personas con las que entablé conversación en el país fueron abiertas y amables, me hicieron sentir como en casa y me llevaron a ese momento que tanto gusta cuando uno viaja: sumergirse un poco más en el país, en sus ciudadanos, y no solo en sus monumentos o actividades. Uno de los lugares donde mayor oportunidad tuve de hablar con turcos fue, por circunstancias, en los establecimientos turísticos y sobre todo, en los albergues u hoteles donde me alojé. De estos os voy a hablar hoy, dando información sobre todos los alojamientos donde me quedé en Turquía.

Es importante que hable del tipo de alojamiento. Como casi siempre, busqué que fueran económicos y en la segunda etapa del viaje (Pamukkale- Selçuk-Estambul), me alojé casi siempre en albergues, ya que viajaba sola y quería ver si así era más fácil poder conocer gente, cosa que finalmente no ocurrió. No obstante, fue allí donde sí tuve la oportunidad de encontrar opciones de alojamiento encantadoras, con dueños casi siempre cercanos y lugares donde me sentí muy a gusto.

Hotel en Estambul: Cordial House

Llegamos al Cordial House cuando ya había anochecido, por lo que la percepción sobre la zona fue algo confusa. Tras dejar las cosas en la correcta habitación con baño compartido, fuimos a buscar un lugar donde cenar y en vistas de que ninguna de las calles adyacentes parecían demasiado céntricas, paramos en un establecimiento cercano donde comimos nuestro primer kebap. Siempre digo que la primera noche de un viaje es rara y esta vez no fue una excepción. Al día siguiente descubrimos con sorpresa que subiendo un poco para arriba estaba la Yeniceriler Caddesi, una calle llena de comercio y gente, en el barrio de Cemberlitas, que pronto se convierte en Divan Yolu, una de las vías principales de Estambul que lleva directamente a el corazón de Sultanahmet, donde podemos encontrar a las conocídisimas mezquitas de Santa Sofía y la Mezquita Azul.

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La ubicación es sin duda lo mejor de este hotel, que no destaca por limpieza de las zonas comunes (en la habitación, de nuevo, correcto), la “amorosidad” de la ropa de cama, la estética de sus muebles o el servicio (no hablan buen inglés y no permiten pagar con tarjeta de crédito a no ser que insistas mucho); todos estos aspectos dejaban incluso un poco que desear, aunque no llegaban a ser tampoco del todo molestos. De hecho, ni siquiera era especialmente barato, ya que pagamos 25 euros por cabeza en una habitación con baño compartido.


Por eso, cuando tras haber vuelto sola a la ciudad en la segunda parte del viaje tuve que decidir donde alojarme, volví sin dudarlo a este hotel. Ya sabes lo que dicen: “Más vale malo…” y allí me sentía en cierto modo en un lugar que ya conocía. Además, el hall del hotel, moderno y donde muchos de sus huéspedes pasaban cada día un rato agradable, era un plus, ya que al estar sola, era un lugar donde podía sentirme acompañada.

Alojamiento en Capadocia: Ishtar Cave Pension

De nuevo, en la bella región histórica de la Capadocia, un lugar al que te recomiendo que vayas al menos una vez en la vida, volvimos a la receta del alojamiento que tan bien nos funcionó: económico, con cama y no muchas otras comodidades en la habitación, buenas instalaciones comunes (en este caso una terraza con vistas y alfombras para tirarte un rato) y una dueña amable que nos ayudó a contratar actividades en el lugar, como el inolvidable viaje en globo por la zona. Se trató del alojamiento Ishtar Cave Pension.

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En cuanto a la habitación, nosotras elegimos un cuarto compartido con más personas para que nos saliera más económico (en torno a 8 euros), aunque finalmente nadie más vino a la habitación y pudimos disfrutar de toda ella para nosotras solas, así como elegir las camas más cercanas a la puerta, ya que la habitación solo tenía un ventanuco que daba al exterior. Quizás no todo el mundo pueda alojarse aquí pero mi forma de verlo es: La habitación es para dormir, así que tampoco me resultó un problema. Como aspecto positivo, la habitación estaba bajo la roca y tenía también forma de cueva, como tantos otros lugares en esta región esculpida en roca de Turquía.

Alojamiento en Pamukkale: Ozbay Hotel

Modificando un poco la percepción algo destartalada de los hoteles/albergues que había conocido hasta ese momento del viaje, la siguiente opción de alojamiento supuso, como el que le sigue en la lista, toda una sorpresa. Se trata de un albergue, aunque tiene también habitaciones individuales o dobles con baño propio, limpio, nuevo, con servicios de todo tipo y buena ubicación que te recomiendo sí o sí si te dejas caer por el conocido como ‘Castillo de Algodón’, que como también os he contado merece mucho la pena.

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El Ozbay Hotel está ubicado a pies de Pamukkale y además de una magnífica ubicación, goza de un buen servicio, que además de conseguirte cualquier tipo de necesidad que tengas (billetes para proseguir el camino, actividades, etc.) tiene un genial restaurante donde comer de maravilla y sentirte muy cómoda por el buen trato de todos sus trabajadores. Por entonces ya estaba sola y gracias al trato que me dieron, disfruté muchísimo la experiencia de visitar esta zona de Turquía sola. El precio es de 12 euros en habitación compartida con otras siete personas.

En el cuarto, que compartí sobre todo con jóvenes asiáticas con las que fue difícil entablar conversación era cómodo y nada ruidoso. Además, me dejaron unas zapatillas de baño que aún conservo. Totalmente recomendable. Vamos, yo no iría a otro… J

Alojamiento en Selçuk: Anz Guest House

El Anz Guest House fue quizás uno de los lugares que más me gustaron de todo el viaje. La culpa la tuvo su dueño, un señor mayor con unas enormes gafas cuya amabilidad es muy difícil de olvidar. No solo por ofrecerme información y ayuda en todo lo que necesité, ni solo por ofrecerme caramelos para celebrar el final del Ramadán que tenía lugar por aquellos días, sino por la humanidad que me transmitió. La culpa la tuvo también su hijo, un entrañable muchacho que se sentó a hablar conmigo en la terraza y zona común que tenían en la planta baja y con quien tuve una de las conversaciones más interesantes de todo el viaje, sacando temas de religión, de trabajo, de aspiraciones… de vida. Una charla de esas que hacen que los viajes merezcan la pena mucho más allá de ver lugares nuevos.

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El hotel es un lugar cálido, decorado de una forma original, con un servicio más que amable, servicio de comida en una terraza llena de encanto y habitaciones limpias y modernas. Todo ello por 8 euros, una pasada. Recomendadísimo también.

Hotel en Selçuk: Jimmy’s Place

El problema del Anz Guest House era que esos días hacía un calor infernal en Selçuk y si bien tenía todos los ingredientes para ser un hotel donde estar varios días, necesitaba irremediablemente una piscina. Eran mis días de vacaciones, estaba sola y necesitaba un pequeño aliciente que me sirviera para pensar que me estaba pegando un viajazo, también. Así que busqué otro alojamiento con piscina y llegué así al Jimmy’s Place, donde Jimmy, otro hombre majo que me ayudó en todo lo que necesité, me mostró la que sería mi habitación por el día que me restaba en la ciudad. La piscina, curiosamente, estaba en otro alojamiento que tenía Jimmy a dos manzanas, pero lejos de enfadarme, lo asumí y la disfruté cuanto pude, a primera y última hora.

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En cuanto al hotel, era muy correcto. Limpio, aunque algo antiguo y en una buena ubicación para llegar a la zona de restaurantes de Selçuk.

Esa tarde en la piscina me reencontré con un chico chileno que había conocido en Capadocia. Volver a hablar castellano fue un alivio, por un lado, y poder cenar y compartir experiencias, un momento muy agradable. No obstante, aunque cuando disfrutas de esos momentos al viajar sola parece que vuelves a la vida, ese día pensé que aún habiendo estado en soledad, esos últimos días me había sentido también acompañada. Las personas que llevaban aquellos hoteles en los que me alojé tenían la culpa.

Si os interesa saber más sobre mi viaje a Turquía os lo cuento todo en un post de resumen de esos doce días en Estambul, Capadocia, Pamukkale y Selcuk.

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About Author

Irene

Periodista desde 2008. Bloguera de viajes y Community Manager desde 2010. Viajo cuando puedo; el resto del año trabajo, salgo a correr, leo, disfruto de mi ciudad y mi gente y veo pelis View all posts by Irene →

Comments (2)

  1. ¡Qué recuerdos! Totalmente de acuerdo, si volviera a Pamukkale iría al Ozbay, limpio, tranquilo, agradable, al ladito de la entrada sur donde no hay gente… Y el de la Capadocia una cueva muy acogedora, desde luego la terraza de lo mejor, ese desayuno con vistas… Tomo nota de la piscina del Jimmy, me hubiera venido genial para relajarme después del calor de Éfeso, aunque un baño en la playita tampoco estuvo mal je je je besazo

  2. Guapa!!

    qué bien Turquía ehhh??? la verdad es que yo volvería con los ojos cerrados,tanto al país como a cada alojamiento donde estuve. Gracias por las recomendaciones, fueron geniales 🙂

    El hotel de Jimmy la verdad es que merecía mucho la pena, también porque el señor para variar se desvivió por ayudarme 🙂

    Abrazos,

    Ire

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