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Cuando tienes un hijo te cambia la visión sobre todas las cosas. Por eso, quizás, el mayor recuerdo que tengo de Breslavia es la ilusión que le hacía al pequeño Luca encontrarse con los gnomos que pueblan la ciudad. Estas figuras no tienen un sentido infantil, sino que fueron un símbolo en el pasado histórico político de la ciudad; interesante y bella a partes iguales. Por eso, creo que es de las urbes imprescindibles al recorrer el país. Si te ha interesado lo que te cuento, no dejes de leer. Verás qué ver en la ciudad durante 2 días (no completos) y seguro que no te defrauda.

Comenzamos la entrada a la ciudad desde el hotel, muy cerca del centro, y todos los caminos nos llevaron de nuevo a la plaza del mercado de la ciudad. Esta es de nuevo, como en todas las urbes que visitamos de Polonia, muy bella y central. En este caso lo que más destaco son las fachadas de colores de sus edificios, de grandes dimensiones e imponentes.

El monumento más destacable que se sitúa en la plaza es el antiguo ayuntamiento, que parece sacado del mismísimo cuento de Hansel y Grettel. Tuvo muchos usos (desde tareas administrativas, hasta judiciales o comerciales) pero hoy es sede de eventos lúdicos y culturales. Es muy llamativo también su reloj, que tuvo que ser reconstruido en el siglo XX tras los destrozos perpetrados en la Segunda Guerra Mundial. 

Nos gustó también un montón un homenaje a la reconstrucción de la ciudad en forma de fuente que engalana también este rincón. Se trata de la Fuente de Placas de Vidrio donde nuestro hijo disfrutó mucho del lugar.

Los gnomos, un reclamo para los más pequeños

Y a medida que comenzamos a movernos por Breslavia, comenzamos a encontrarnos con los gnomos que pueblan la ciudad, un símbolo de su pasado político pero también un reclamo para los más pequeños. Como ya he comentado en otros post sobre Polonia, viajamos con nuestro hijo de tres años, que cada vez tiene más personalidad y reclama en los viajes su propio ocio. Así que fue una grata sorpresa tener esta excusa para divertirnos con él.

Los gnomos que uno puede ir viendo repartidos por la ciudad fueron en su momento la forma que encontró el movimiento ‘Alternativa naranja’ para protestar contra el régimen comunista de los 80, estado satélite de la URSS y bastante cerrado en cuanto a libertades individuales. En su momento fueron una forma de ridiculizar al poder y levantados en tono de humor y protesta. 

Hoy en día, más de 500 figuras de gnomos, dedicados a cualquier tarea, se esconden en cada rincón de la ciudad. Hay gnomos artistas, gnomos de diferentes sectores laborales, lectores e incluso gnomos comiéndose un helado (quizás el favorito de Luca). Por eso, los más pequeños recorren Breslavia buscando un poco de magia en cada esquina y así los padres somos también felices encontrando razones para patear la urbe. 

Visita a la catedral de Breslavia y otra mirada a la ciudad

Otro de los atractivos de Breslavia es la catedral de la ciudad, de estilo gótico. Como en otras urbes del país, para llegar a ella, se tiene que ir más allá del centro de la ciudad y atravesar el río, dando lugar a una ciudad diferente y no menos interesante. De hecho, Breslavia es conocida como la “Venecia polaca” (sí, demasiado estirado ese apodo en el mundo…) porque cuenta con más de un centenar de puentes y pasarelas que conectan unas 12 islas a lo largo del río Oder y sus afluentes.

Pero sobre todo nosotros disfrutamos el camino porque conocimos una ciudad tranquila, moderna, verde y muy agradable para recorrer con calma. Había parques por el camino y espacios muy bien cuidados donde disfrutar más allá de tener un sitio al que entrar. Porque la catedral nos ocupó menos tiempo que el camino y aunque es muy chula, casi fue lo de menos en el paseo que nos llevó hasta ella. 

catedral breslavia

La zona de alrededor es realmente bonita, con el puente Most Tumski como mirador de excepción. Históricamente el puente marcaba el límite de jurisdicción entre la ciudad y la iglesia; siendo por ello de relevante importancia. Este símbolo también sufrió durante la II Guerra Mundial y fue posteriormente renovado. Hoy se le conoce como el puente del amor y los candados de la gente van añadiendo peso a esta estructura histórica, que cada cierto tiempo se tiene que deshacer de ellos por el daño que se hace sobre el mismo.

breslavia paseo paisaje

Si viajas con niños, acércate al Parque Nicolaus Copernicus de Wrocław

Si viajas con niños te recomiendo mucho el Parque Nicolaus Copernicus de Wrocław, una zona verde de grandes dimensiones donde los niños podrán jugar en un entorno precioso que rinde homenaje al importante científico. En general nos encantaron los parques del país, súper completos y cuidados. Y a esa zona volvimos por ejemplo para correr.

Datos prácticos en Breslavia

Dónde dormir: nos quedamos a dormir en el B&B Hotel Wrocław Centrum, de la conocida cadena hotelera B&B. El alojamiento es muy correcto y sencillo pero está súper bien situado y por eso nos parece una buena opción si visitáis la ciudad.

Donde comer: nos gustó mucho un restaurante tailandés: Pha Tha Thai. Nada especialmente polaco, pero sencillo, barato y súper rico. Muy recomendable si te gusta este tipo de comida.

por Irene

Periodista desde 2008. Inquieta y curiosa de toda la vida. Abierta a todos los planes; ¡no hay destino que no merezca la pena!