Tras recorrer Varsovia, Cracovia y Breslavia, en el viaje que nos llevó por varios puntos de Polonia en septiembre de 2025, nos quedaba conocer Poznan. Quizás la ciudad con menos nombre de nuestro recorrido. Y no sé si también por las bajas expectativas, la que más me gustó. Poznan es coqueta, tiene mucho ambiente y presenta varios atractivos por los que te recomiendo incluirla si viajas por el país. Te cuento qué ver en dos días en la ciudad y cómo disfrutarla al máximo.
Como no, la vida en esta ciudad polaca, igual que en sus pares, se vertebra sobre la plaza del mercado. Conocida como Stary Rynek, allí se encuentra el Ayuntamiento, tan importante como bonito gracias a los colores pastel de los que hace gala. La imagen se edulcora aún más con las fachadas de las casas de la plaza, que además de estrechas, están perfectamente pintadas en diferentes tonalidades.
La plaza del mercado de Poznan, centro neurálgico
Esta plaza, además de contar con un montón de ofertas culinarias y para tomar algo, tiene edificios de la ciudad que cuando nosotros fuimos ofrecían también entretenimientos como una zona con arena de colores donde los niños podían jugar un rato. Por la noche, se convierte en foco central de la fiesta, otra de las señas de identidad de la ciudad, de naturaleza universitaria, y por tanto, animada.
En los alrededores se encuentra la Iglesia Parroquial de San Estanislao, un imponente templo tanto por su fachada rosa como por un interior muy llamativo, con grandes columnas de color también rosado y pinturas variadas que conforman un espectacular conjunto. Merece mucho la pena, suerte tuvimos de tenerla cerca del alojamiento y poder engañar a Luca para entrar.
Más allá de la plaza del mercado
Subiendo por uno de los extremos de la plaza se accede más al día a día de la urbe. No debes perderte la plaza Wolności o plaza de la libertad, un espacio amplio coronado por el teatro Neon «Wolność» y una moderna fuente. En este espacio, súper amplio, antes había desfiles militares; hoy, vida tranquila.
Seguimos caminando por una ciudad más gris que en su centro, pero pronto accedemos a otro lugar recomendable. Se trata del Castillo Imperial de Poznan, un edificio imponente que se puede visitar y cuyo exterior es también especial porque cuenta con jardines y una zona verde amplia donde poder admirar el monumento. Nosotros no entramos porque con Luca siempre es más complicado pero disfrutamos de un rato allí.
Más allá del río Varta
Otro rasgo distintivo de las ciudades polacas es que casi siempre hay un río que sirve como pulmón natural de la ciudad. En este caso es el Varta, en torno al cual también hay mucha vida. Si te asomas a la zona del río hay amplias zonas verdes donde a determinadas horas los jóvenes las pueblan con algo de bebida improvisada. También hay paseos agradables donde pasear y cruzar al otro lado de la urbe.
Hay también algo interesante al otro lado: la Catedral y basílica de San Pedro y San Pablo, que merece la pena también visitar por dentro. Esta zona, además de una paz y un aura especial, marca el inicio del barrio de Srodka, de carácter bohemio e ideal para un café a cualquier hora. Un graffiti de imágenes costumbristas de la ciudad es el icono del lugar.
Alrededores de la ciudad: el parque de la ciudadela
Algo más alejado de todo está el Park Cytadela o el parque de la ciudadela, un enorme espacio verde que supone un pulmón para la urbe y un rincón para pasar el día de forma tranquila. Es muy agradable y cuenta con varios parques amplios si viajas con niños.
También es interesante por un par de museos, de carácter militar: Museo de Armas y el Museo del Ejército de Poznan. Aunque no entramos, en ellos se pueden ver tanques y hacerse una idea de su carácter defensivo en el pasado. Para recordar el pasado, también hay cementerios en las laderas del parque y placas conmemorativas a la defensa de la patria y determinados valores.
Pero este lugar también inspira arte. Allí está también la escultura llamada Los no reconocidos, en honor a las personas que no pasan a los libros de historia pero construyen las ciudades. Su imponente tamaño y emplazamiento hace de ella algo digno de ver.
Datos prácticos en Poznan
Si vas con niños: súper recomendable el Park Stare Koryto Warty, un lugar al que volvimos una y otra vez durante nuestra estancia en Poznan. Tienes un montón de zonas y la madera es protagonista. Además de completo, se sitúa en una zona cercana al río, donde ya se ven zonas verdes muy agradables y que en unos minutos te sitúa al otro lado de la ciudad.
Dónde dormir: en Poznan es digno de mención el alojamiento donde pasamos la noche. Se trató de los apartamentos Cocorico, ideales para estar a un paso del centro y disfrutar de un par de días de vida polaca. La luz hace que cada detalle tenga mucho encanto y tenía de todo. La única pega fue que era el primero sin ascensor.
Dónde comer: pegado a nuestro hotel había un restaurante con una terracita encantadora que recomiendo mucho. Es el restaurante Olivio, que además tiene buena comida y servicio. En general, en Polonia saben ofrecer un servicio turístico de primera y en Poznan solo lo corroboramos. ¡Nos encantó!













