
Hay una rama del viajar totalmente rehabilitadora. Me refiero a un turismo alejado del barullo de las grandes ciudades, de la gente y del trabajo, y más cercano a una vida relajada. Este tipo de viajes lo componen los road trips, los destinos naturales, los campings, las noches improvisadas en la furgoneta, la aventura y el deporte, entre otros. Pero hoy hablaré un poco de todas ellas y de una en concreto, el extremo de este estilo viajero: el vivac. O lo que es lo mismo: dormir al aire libre; sin tienda.
Pasar la noche sobre la tierra, bajo de las mismas estrellas, se convierte en una opción única para cambiar radicalmente por unos días nuestras vidas. Me parece ideal para esta época del año (septiembre u otoño, en general, primavera…), cuando los meses de verano se han acabado y necesitamos olvidarnos de que vuelve la rutina. Pero el turismo no tiene porque depender de las fechas (aunque en la práctica lo hace) y podemos hacerlo cuando queramos. ¡Cualquier fin de semana será buen momento para practicar vivac!
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